Secreto ocultos
-Cuídamelo, por favor -le dijo Emily.
-Por supuesto. Puede ir tranquila -respondió Roxy.
Era viernes y Emily se iba de viaje con su otra compañera Rosalie. Tardarían una semana en volver y el problema es que Dake estaba enfermo. ÇSu gripe cada vez iba a peor, pero Emily no podía perder esa oportunidad, asi, que le pidió ayuda a Roxy, quien aceptó cuidar de su hijo para que se fuera ella tranquila.
Después de que Emily se despidiera de Roxu y Yúlian, se fué con su amiga dejando a Roxy al cargo.
Ella rápidamente pasó por toda la casa, mirando como Yúlian volvía a la habitación de los juegos. Después, fue hacia la habitación donde Dake reposaba en su cama, tapado para no coger frío.
-¿Como te encuentras? -le preguntó.
-Igual -contestó el con voz ronca.
-¿Quieres algo de comer? -volvió a decir.
-No, gracias.
-Tienes que comer, Dake- le aconsejó- estás enfermo.
-Pero, ¿tu sabes cocinar? preguntó un curioso Dake.
Ella rió.
-Pues claro -le dijo- en mi casa solo estamos Yúlian y yo. ¿Crees que Yúlian cocina o que?
-Vaya, no lo sabía.
-Dake, hay tantas cosas que no sabes de mi...
-Y que quiero saber... -continuó diciendo él.
-Lo siento, hoy no será el dia. Además todos tenemos secretos ocultos, ¿no?
"Y tanto" pensó él "si tu supieras..." Pero no dijo nada. En cambio, decidió cambiar de tema. No le gustaba por donde iba esa conversación
-Entonces, ¿que me vas a preparar?
Eso funcionó. Desvió a Roxy de lo que anteriormente hablaba.
-No te lo voy a decir -le dijo, contenta de que comiera- espera y verás.
Y así ella salió de la habitación. Decidida a impresionar al enfermo con sus dotes culinarios. Entró en la habitación y se puso manos a la obra.
El timbre sonó y Roxy salió de donde estaba para ir hacia la puerta. Al abrirla, se encontró a dos hombres musculosos y rapados. Con miles de tatuajes que cubrían sus brazos. Ella se fijó en un en particular. Cubría el brazo derecho de los dos hombres. Era una serpiente, que se enroscaba al rededor de todo el brazo hasta el hombro. Le sonaba ese tatuaje...
-Queremos hablar con Dake -dijo un de ellos.
Su voz era grabe y profunda, tanto, que intimidaba al más valiente. Pero ella ni se inmutó.
-Está enfermo. Hoy no puede atenderlos, lo siento. Vuelvan otro día.
-Espera, muchacha. Avísale que estamos aqui. Dile si puede atendernos -ahora era el otro hombre quien hablaba.
-Claro -contestó ella.
Volvió a la habitación de Dake, quien al verla sonrió, mientras comía el plato que ella había preparado una hora antes.
-Dake, afuera hay unos hombres que preguntan por ti -le dijo ella.
La sonrisa de Dake se fue, tan rápido como había empezado.
-Déjales pasar, Roxy -su voz ahora adquiría un tono de mandato.
Ahora Dake estaba muy serio. Demasiado serio.
"¿Quienes son esos hombres?" se preguntaba ella a si misma, mientras los dejaba pasar.
Pero, ¿que iba a saber ella?
-Cuídamelo, por favor -le dijo Emily.
-Por supuesto. Puede ir tranquila -respondió Roxy.
Era viernes y Emily se iba de viaje con su otra compañera Rosalie. Tardarían una semana en volver y el problema es que Dake estaba enfermo. ÇSu gripe cada vez iba a peor, pero Emily no podía perder esa oportunidad, asi, que le pidió ayuda a Roxy, quien aceptó cuidar de su hijo para que se fuera ella tranquila.
Después de que Emily se despidiera de Roxu y Yúlian, se fué con su amiga dejando a Roxy al cargo.
Ella rápidamente pasó por toda la casa, mirando como Yúlian volvía a la habitación de los juegos. Después, fue hacia la habitación donde Dake reposaba en su cama, tapado para no coger frío.
-¿Como te encuentras? -le preguntó.
-Igual -contestó el con voz ronca.
-¿Quieres algo de comer? -volvió a decir.
-No, gracias.
-Tienes que comer, Dake- le aconsejó- estás enfermo.
-Pero, ¿tu sabes cocinar? preguntó un curioso Dake.
Ella rió.
-Pues claro -le dijo- en mi casa solo estamos Yúlian y yo. ¿Crees que Yúlian cocina o que?
-Vaya, no lo sabía.
-Dake, hay tantas cosas que no sabes de mi...
-Y que quiero saber... -continuó diciendo él.
-Lo siento, hoy no será el dia. Además todos tenemos secretos ocultos, ¿no?
"Y tanto" pensó él "si tu supieras..." Pero no dijo nada. En cambio, decidió cambiar de tema. No le gustaba por donde iba esa conversación
-Entonces, ¿que me vas a preparar?
Eso funcionó. Desvió a Roxy de lo que anteriormente hablaba.
-No te lo voy a decir -le dijo, contenta de que comiera- espera y verás.
Y así ella salió de la habitación. Decidida a impresionar al enfermo con sus dotes culinarios. Entró en la habitación y se puso manos a la obra.
El timbre sonó y Roxy salió de donde estaba para ir hacia la puerta. Al abrirla, se encontró a dos hombres musculosos y rapados. Con miles de tatuajes que cubrían sus brazos. Ella se fijó en un en particular. Cubría el brazo derecho de los dos hombres. Era una serpiente, que se enroscaba al rededor de todo el brazo hasta el hombro. Le sonaba ese tatuaje...
-Queremos hablar con Dake -dijo un de ellos.
Su voz era grabe y profunda, tanto, que intimidaba al más valiente. Pero ella ni se inmutó.
-Está enfermo. Hoy no puede atenderlos, lo siento. Vuelvan otro día.
-Espera, muchacha. Avísale que estamos aqui. Dile si puede atendernos -ahora era el otro hombre quien hablaba.
-Claro -contestó ella.
Volvió a la habitación de Dake, quien al verla sonrió, mientras comía el plato que ella había preparado una hora antes.
-Dake, afuera hay unos hombres que preguntan por ti -le dijo ella.
La sonrisa de Dake se fue, tan rápido como había empezado.
-Déjales pasar, Roxy -su voz ahora adquiría un tono de mandato.
Ahora Dake estaba muy serio. Demasiado serio.
"¿Quienes son esos hombres?" se preguntaba ella a si misma, mientras los dejaba pasar.
Pero, ¿que iba a saber ella?
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