sábado, 6 de julio de 2013

Tu tan droga yo tan adicto Capítulo 18


Roxy se giró lentamente con las manos en la boca. Cuando por fin vio a Dake, este agachó la cabeza y enseñó una sonrisa tímida.

-Creo que te debo un explicación, ¿verdad? -murmuró él sin soltarla.

Ella siguió mirándolo con los ojos como platos. Estaba sorprendida y no se esperaba para nada eso. Lentamente, bajó sus manos hasta posicionarlos a ambos lados de su cuerpo.

 El chico subió su cabeza y la observó. Realmente era preciosa.

-La verdad -comenzó a decir Dake- es que nunca tuve que hacer nada de esto. Siempre fui una persona libre, sin alguien que lo amase o sin nadie a quien amar.  Toda mi vida estuve solo y, bueno, esto no es lo mío. No estoy acostumbrado a nada de esto.  Quiero decirte que, desde un principio, cuando te vi en el callejón, todo cambió para mi. Estuve pensando en ti todo el tiempo. No podía sacarte de mi cabeza ni un solo minuto y, cuando te encontré en casa, supe que esa era una señal para no dejarte ir. Al principio, sé que fui algo brusco y te pido perdón su te asusté o te molesté. Pero no estaba acostumbrado a tener a nadie que ocupara mi mente todos los días, cada hora y cada minuto. Era frustrante no poder sacarte de mi cabeza ni un solo segundo. Siempre estabas ahí, en mi mente. 
>> Estos días han sido los mejores de mi vida -prosiguió el muchacho-. Estabas a mi lado, cuidándome en todo momento. Siempre que te necesitaba, tú aparecías y me cuidabas, sin pedir absolutamente nada a cambio- Roxy agachó la cabeza y se sonrojó; nunca nadie le había dicho nada igual-. Tan atenta estabas a mi, que hasta te quedaste en esta casa, aqui, a mi lado.
>> Y bueno, hoy...- él tosió-. Hoy casi muero. Verte en aquel lugar con el hombre... Quise matarlo por hacerte daño. No lo puedo evitar, es algo muy raro. Nunca quise proteger tanto a alguien, incluso poniendo mi vida en riesgo. Y cuando te vi llorar... Se me partió el alma en dos. No pude con eso. No me gusta verte llorar. Es como si algo se me partiera aqui dentro- dijo, poniéndose una mano en el corazón- y no aguanto.  No me importó el hombre, solo tú. Y quise que dejaras de llorar. No podia verte asi. Quise protegerte ante todo y todos. Que nadie te pudiera hacer daño y me di de cuenta de algo. Me di de cuenta de que estoy enamorado de ti. Así que, Roxy, ¿aceptas ser mi novia?

Se miraron mutuamente a los ojos mientras permanecían los dos callados. Dake estaba muy nervioso, no sabía que podía pasar. ¿Aceptaría ella, o lo dejaría? ¿Que diría? Los minutos pasaban y seguían en silencio. Hasta que...

-Si- dijo ella. 

Y con sus brazos, rodeó su cuello mientras reía y lágrimas caían de su cara. Pero esta vez era distinto, esta vez ella lloraba de felicidad.

Los ojos de Dake brillaban de pura felicidad cuando ella le respondió. Sonrió ampliamente y unió sus labios en un beso.

Roxy tardó varios segundos en responder al beso, pero cuando lo hizo, fundió sus dedos en su cabello.

En medio del beso, ella se apartó un poco y sonrió, mientras cogía aire.

-Eres tan perfecta -murmuró antes de darle un corto beso.
-No, no lo soy -contestó ella sonriendo.
-Si, claro que lo eres -la contradijo.
-No.
-Si.
-No- insistía ella.
-No.
-Si.
-¿Ves? Te lo dije -sonrió él.
-¡Eh! Eres tonto. Y un tramposo- masculló ella.
-¿Si? Pues si soy tonto es mejor que me valla -contestó soltándola.
-¡Chst! Quieto ahí. Eres un tonto, pero eres mi tonto -pronunció recalcando el "mi".
-Eso está mejor- dijo él antes de besarle de nuevo.