Demasiado tarde
Ella camina por una calle desierta. Es de noche y no se ve mucho. No sabe a donde ir, pero sus piernas la guían hasta pasar por un callejón oscuro. Camina lentamente, examinando cada centímetro del lugar. Cuando se está acercando a una casa, escucha una dulce y melodiosa melodía compuesta por un piano. Se acerca a la puerta, absorta por la música. Se adentra en la casa hasta llegar a una habitación de gran tamaño. Entre las sombras distingue a una persona, a su hermano, alegado de ella, en la otra punta de la habitación. Empieza a correr en la dirección en la que está él, de pie sonriéndole. De la nada aparece otra persona, su hermano se pone serio. Ella reconoce a esa persona, su madre. Llega antes que ella y ahora está al lado de su hermano. Saca un cuchillo y se lo clava a él, haciendo que caiga de rodillas mientras su hermana grita.
Su madre desaparece y ella corre hacia la persona que ahora está en el suelo lleno de sangre. Al llegar a su lada, se arrodilla y con su mano agarra fuertemente la de él. Yúlian observa a Roxy que ahora llora, desolada. Sonríe débilmente y dice sus últimas palabras:
-Gracias por cuidarme.
-¡No me dejes! -exclamó ella, con lágrimas en los ojos.
El dolor es demasiado fuerte. Él respira por última vez y cierra los ojos.
-No, no, no ¡NO! no te vallas Yúlian por favor, ¡quédate conmigo, por favor, quédate conmigo!-grita una desesperada Roxy.
Pero ya es demasiado tarde para salvarlo. Yúlian ha muerto.
Se despierta sobresaltada, sudando. Mira a su alrededor. Solo ha sido un sueño, ese maldito sueño que la atormenta todas las noches. Observa su reloj, las 5:39. Podría dormir más, pero sabe que por mucho que lo intente no se volverá a dormir. Se levanta y se mira al espejo: Su pelo moreno cae sobre ambos hombros, sus ojos, ahora vidriosos, son de un color miel. Es alta y delgada.
Va a la cocina, buscando algo de comer. Come y se tumba en el sofá del salón pensando en el horror de sueño que tiene siempre. Desde que se ha mudado ese sueño la atormenta y no le deja edscansar. Enciende la televisión intentando olvidarse de lo sucedido. Pasan las horas y Roxy decide despertar a su hermano, que tiene que ir al colegio. Sube a su habitación y lo observa muy atentamente. Su pelo rubio, heredado de su madre, es largo. Sus ojos son del mismo color que los de ella. Tiene una sonrisa maravillosa. Es delgado y alto para su edad.
Lo despierta y él se levanta se viste y baja a la cocina donde, como todos los días, su hermana lo está esperando con el desayuno. Sonríe y besa la mejilla de su hermana agradeciéndole todo lo que ha hecho por ella.
Los dos caminan hacia el colegio de Yúlian, al llegar se despiden, él entra en el colegio y ella vuelve a casa. Al llegar, Roxy limpia todas las habitaciones de la casa. Cuando acaba, ya es ora de recoger a Yúlian asi, que vuelve al colegio. El pequeño hermano sale del centro, sonriente se reúne con su hermana para poner rumbo a la casa de Emily y su hijo. Llegan al lugar y, cuando ella iba a tocar el timbre, alguien se lo impide.
-Déjame a mi.
Ella se gira, para encontrarse cara a cara con Dake, que pasa a su lado, abre el portal y les invita a pasar. Yúlian lo saluda alegre.
- ¡Hola Dake!
-¡Hola Yúlian, me alegro de verte! -contesta él, abrazándolo.
"Espera, espera, espera. ¿Que me he perdido aqui? ¿Y estos dos porque se llevan tan bien?" Piensa ella, pero decide no decir nada.
Al entrar en casa, Emily les espera.
-Venid, venid, vamos a comer todos juntos.
Ellos tres siguen a la mujer que los guía hasta llegar el comedor, donde encima de la mesa está todo preparado y listo para comer. Todos comen, hablando de todo un poco, felices por estar reunidos y hablando plácidamente. Cuando acaban, Roxy se ofrece para ayudar a limpiar la mesa, al igual que Dake.
Ella empieza por los platos, los lleva a la cocina y los deposita en el fregadero. Dake la sigue con los vasos, sigiloso.
-Valdrías para camarera.- dice él, haciendo que ella se asuste y pegue un bote.
-¿Como eres tan silencioso? -pregunta Roxi, asombrada.
-Mmmm -se lo piensa él.- pues sinceramente no lo sé. Y perdona si te he asustado, no era mi intención.
-Espera, ¿el Señor Egocéntrico siendo amable? Esto no me lo creo. -se burla ella.
- Bueno, siempre soy amable, además, teniendo en cuenta de que vas a trabajar aqui, tendré que serlo, ¿no?
Roxy se sorprende por el cambio que Dake ha dado. De ser una persona engreída, vanidosa y prepotente, a ser todo una caballero y hasta cariñoso. Ese cambio le gustaba. Pero aún asi, no se fiaba del todo de él.
Ella camina por una calle desierta. Es de noche y no se ve mucho. No sabe a donde ir, pero sus piernas la guían hasta pasar por un callejón oscuro. Camina lentamente, examinando cada centímetro del lugar. Cuando se está acercando a una casa, escucha una dulce y melodiosa melodía compuesta por un piano. Se acerca a la puerta, absorta por la música. Se adentra en la casa hasta llegar a una habitación de gran tamaño. Entre las sombras distingue a una persona, a su hermano, alegado de ella, en la otra punta de la habitación. Empieza a correr en la dirección en la que está él, de pie sonriéndole. De la nada aparece otra persona, su hermano se pone serio. Ella reconoce a esa persona, su madre. Llega antes que ella y ahora está al lado de su hermano. Saca un cuchillo y se lo clava a él, haciendo que caiga de rodillas mientras su hermana grita.
Su madre desaparece y ella corre hacia la persona que ahora está en el suelo lleno de sangre. Al llegar a su lada, se arrodilla y con su mano agarra fuertemente la de él. Yúlian observa a Roxy que ahora llora, desolada. Sonríe débilmente y dice sus últimas palabras:
-Gracias por cuidarme.
-¡No me dejes! -exclamó ella, con lágrimas en los ojos.
El dolor es demasiado fuerte. Él respira por última vez y cierra los ojos.
-No, no, no ¡NO! no te vallas Yúlian por favor, ¡quédate conmigo, por favor, quédate conmigo!-grita una desesperada Roxy.
Pero ya es demasiado tarde para salvarlo. Yúlian ha muerto.
Se despierta sobresaltada, sudando. Mira a su alrededor. Solo ha sido un sueño, ese maldito sueño que la atormenta todas las noches. Observa su reloj, las 5:39. Podría dormir más, pero sabe que por mucho que lo intente no se volverá a dormir. Se levanta y se mira al espejo: Su pelo moreno cae sobre ambos hombros, sus ojos, ahora vidriosos, son de un color miel. Es alta y delgada.
Va a la cocina, buscando algo de comer. Come y se tumba en el sofá del salón pensando en el horror de sueño que tiene siempre. Desde que se ha mudado ese sueño la atormenta y no le deja edscansar. Enciende la televisión intentando olvidarse de lo sucedido. Pasan las horas y Roxy decide despertar a su hermano, que tiene que ir al colegio. Sube a su habitación y lo observa muy atentamente. Su pelo rubio, heredado de su madre, es largo. Sus ojos son del mismo color que los de ella. Tiene una sonrisa maravillosa. Es delgado y alto para su edad.
Lo despierta y él se levanta se viste y baja a la cocina donde, como todos los días, su hermana lo está esperando con el desayuno. Sonríe y besa la mejilla de su hermana agradeciéndole todo lo que ha hecho por ella.
Los dos caminan hacia el colegio de Yúlian, al llegar se despiden, él entra en el colegio y ella vuelve a casa. Al llegar, Roxy limpia todas las habitaciones de la casa. Cuando acaba, ya es ora de recoger a Yúlian asi, que vuelve al colegio. El pequeño hermano sale del centro, sonriente se reúne con su hermana para poner rumbo a la casa de Emily y su hijo. Llegan al lugar y, cuando ella iba a tocar el timbre, alguien se lo impide.
-Déjame a mi.
Ella se gira, para encontrarse cara a cara con Dake, que pasa a su lado, abre el portal y les invita a pasar. Yúlian lo saluda alegre.
- ¡Hola Dake!
-¡Hola Yúlian, me alegro de verte! -contesta él, abrazándolo.
"Espera, espera, espera. ¿Que me he perdido aqui? ¿Y estos dos porque se llevan tan bien?" Piensa ella, pero decide no decir nada.
Al entrar en casa, Emily les espera.
-Venid, venid, vamos a comer todos juntos.
Ellos tres siguen a la mujer que los guía hasta llegar el comedor, donde encima de la mesa está todo preparado y listo para comer. Todos comen, hablando de todo un poco, felices por estar reunidos y hablando plácidamente. Cuando acaban, Roxy se ofrece para ayudar a limpiar la mesa, al igual que Dake.
Ella empieza por los platos, los lleva a la cocina y los deposita en el fregadero. Dake la sigue con los vasos, sigiloso.
-Valdrías para camarera.- dice él, haciendo que ella se asuste y pegue un bote.
-¿Como eres tan silencioso? -pregunta Roxi, asombrada.
-Mmmm -se lo piensa él.- pues sinceramente no lo sé. Y perdona si te he asustado, no era mi intención.
-Espera, ¿el Señor Egocéntrico siendo amable? Esto no me lo creo. -se burla ella.
- Bueno, siempre soy amable, además, teniendo en cuenta de que vas a trabajar aqui, tendré que serlo, ¿no?
Roxy se sorprende por el cambio que Dake ha dado. De ser una persona engreída, vanidosa y prepotente, a ser todo una caballero y hasta cariñoso. Ese cambio le gustaba. Pero aún asi, no se fiaba del todo de él.