El aliento dulzón de Dake chocaba con su cara cuando él se acercó lentamente a ella. Los dos se miraban a lo ojos fijamente mientras el corazón de Roxy galopaba frenéticamente. En ese momento solo estaban ellos dos.
Ella pensó que él la besaría, pero no lo hizo. O al menos, no en ese mismo instante. Se acercó lentamente a Roxy y cerró los ojos cuando le susurró al oído:
-Estoy empapado por tu culpa, niña mala- su voz sonaba ronca y sexy.
Cuando se separó y abrió los ojos, la chica se dio de cuenta de que los del muchacho habían oscurecido. Ahora eran de un gris oscuro, como el de la tormenta.
Roxy mordió mas fuerte su labio, intentando tranquilizarse, pero no lo consiguió. Y menos aún cuando Dake agarró las dos manos de ella con una suya y acarició su mejilla, sin perder el contacto visual. Al pasar por su mentón, tiró de él, para liberar el labio.
Se volvió a acercar a ella, dispuesta a besarla cuando la voz de Roxy le hizo parar.
-Da..ke- susurró.
-¿Mhm? -contestó levantando las cejas.
-Tu...Tu herida...Está sangrando- aún le costaba hablar.
Y entonces se dio de cuenta. Él miró las vendas de donde antes estaba la bala y observó como se teñían de rojo. Sangre. En ese momento el dolor se hizo presente, por lo que se dejó caer al lado de ella.
-Mierda-siseó-.Duele.
Ella reaccionó.
Se levantó rápidamente de la cama y fue a la caja que había depositado el otro día. De ella sacó un nuevo vendaje y se puso manos a la obra, mientras que la mirada de Dake se clavaba en ella, atento a cada movimiento que hacía.
Ahí de dio de cuenta de que ella se movía con sutileza, deslizándose con calma por la habitación. Tenía un andar peculiar, más propio de un corredor profesional. La observó en todo momento, hasta cuando los dedos ágiles de ella trabajaron en la herida, aliviando un poco el dolor.
-Gracias- le dijo cuando finalizó.
Ella rió antes de contestarle.
-Te estás aficionando a darme las gracias.
Él solo sonrió.
-En verdad te lo digo.
-De nada.
Cuando era hora de comer, Roxy decidió avisar a Dake que se uniera al recién llegado, Yúlian, y ella a comer.
-Claro- contestó él levantándose cuando ella se lo propuso.
-Hmm..¿Dake? -preguntó dudosa.
-Dime, niña mala- otra vez estaban a cerca distancia.
-Deberías...Deberías ponerte una...mm... camiseta- susurró, evitando la mirada.
-¿Es que te molesta, Preciosa?-rió.
Entonces ella lo miró. Así era como la había llamado el primer día cuando se encontraron en el callejón. Un escalofrío la recorrió y se estremeció.
-Yúlian nos está esperando, debemos ir.
-Ohh. A Yúlian no le importará que tardemos.
Ella se mordió el labio y los ojos de él se oscurecieron*.
-Joder, niña- siseó.
-Da..Dake..Deberíamos irnos- balbuceó.
-No. Te. Muerdas. El. Labio- le exigió, con su voz mas ronca.
Ella estaba acorralada contra el mueble de la habitación mientras Dake se acercaba lentamente a ella, hasta pegar sus frentes.
-Preciosa- susurró-, ¿que haré contigo?
Ella tragó saliva, mirando la tormenta de los ojos del muchacho. Pasaron así unos cuantos minutos y, cuando Dake se acercó, en la puerta sonaron tres golpes.
-Mierda-gruñó- ¿es que no nos van a dejar en paz?
Y ella aprovechó para escapar por la puerta, dejando a Dake en la habitación. Lo que ella no sabía es que él iba a atacar de nuevo, dispuesto a besarla. Se puso una camiseta.
Dake bajó a comer. Mientras lo hacía, aprovechó para mirar fijamente a Roxy, quien hablaba con Yúlian.
-Dake, ¿vendrás con nosotros?- cuestionó el pequeño-.¿Dake? Eooo. Aterriza, ¡que estamos aquí!
-¿Eh?¿Que? -contestó aún mirando a Roxy.
-Que si vendrás con nosotros al parque...
-Claro que iré- y sonrió triunfante.
-Me voy a cambiar- dijo el pequeño, levantándose de la mesa.
Y Dake sonrió aún mas. Se levantó al mismo tiempo que ella y caminó, con varios platos siguiéndola hasta la cocina. Allí ella dejó los platos y sintió dos manos al rededor de su cintura. Él dejó lo que llevaba y se excusó con un "Estabas en el medio y no podía dejarlos" pero aún así, no quitó sus manos.
Roxy se dio la vuelta para enfrentarlo, pero se quedó perdida en los ojos tormenta de él. Esa era, definitivamente, su perdición y debilidad.
Se mordió el labio.
-Deja. de. morderte. el. labio- le dijo serio.
-Por..¿Por que?- consiguió decir ella.
-Porque si lo muerdes tú, también lo quiero hacer yo. Y te aseguro que de esta, no te escapas, preciosa- contestó él acercándose.
Su voz ronca y sexy estaba de vuelta.
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*Se dice que con la pasión, los ojos oscurecen.
Hola guapa perdona por no comentar en el otro es que aun lo leí hoy =S.Me encantaron los dos,sigue así.Un beso
ResponderEliminarMuchísimas gracias de verdad! Justo el día de mi cumpleaños.
EliminarPues felicidades retrasadas =D ^^
EliminarGraciiias
EliminarOhhh dios! Que capitulo más SEXY asdfghjklñ :)
ResponderEliminarAmo tus novelas enserio, siguela! Besoooooos.
PD: FELICIDADES PRECIOSA :D
Jajaja eso se intentaba. Me alegro de que lo consiguiera. Yo ya te avisé que si el anterior te había gustado, este mas. Parece que no fallé.
EliminarMuchísimas gracias, me alegro de que te guste. Besos xX.
PD. GRACIIIAS!