jueves, 21 de febrero de 2013

Tu tan droga, yo tan adicto Capítulo 4

Déjame en paz

Unos brazos rodean su cintura, agarrándola con fuerza, sin que tenga escapatoria. Halguien le susurra al oído:

-Me alegra volver a verte, preciosa. 
-Dake, déjame en paz. -contesta ella, intentando zafarse de los brazos del chico.
-Y si no quiero que, ¿Eh? -responde él, divertido.

Roxy sonríe falsamente, antes de contestarle.

-¿Recuerdas esa patadita tan linda que te di? Que pasa, ¿es que quieres otra? Porque si es eso, te la doy encantada.

Dake la soltó inmediatamente, retrocedió unos pasos y la miró. Ella sonrió y se dió la vuelta para poder verle. Su pelo, negro como el carbón, no era muy largo, pero lo suficiente como para tenerlo levantado. Observó sus ojos, unos ojos grises tan perfectos y preciosos. Su miraba bajó aún más, a sus labios, ella retiró la mirada rápidamente hasta posarla en su cuello, en el que llevaba un colgante, una pequeña chapa con algo inscrito, pero Roxy no alcanzaba a ver lo que ponía. Su camiseta blanca marca su vientre, plano. Lleva puestos unos baqueros, no muy ajustados. Es guapo y él sabe muy bien como usar su belleza.

Roxy se vuelve a dar la vuelta y camina por donde Emily y Yúlian se marcharon. Llega y observa a su pequeño hermano sentado al lado de Emily, con un mando, apretando un botón y riendo. Le encanta verlo feliz. Ella mira lo que hay alrededor de ellos dos: Unas pequeñas vías de tren por el que percorre un tren. Sonríe y entra en la habitación, los dos la miran y sonríen, Roxy habla:

- Yúlian deberíamos irnos, es tarde y tienes que hacer los deberes.
- ¿Ya? -dice el pequeño, triste por tener que irse.- pero, Roxy, ¿mañana volvemos?

Ella mira a Emily , que sonríe y asiente, indicando que mañana podrían volver, Emily habla:

-Claro que vas a volver, Yúlian, pero ahora necesitas descansar. Venga, ve.

El pequeño sonrie y se levanta del suelo, besa la mejilla de Emily agradeciéndole que pueda volver y agarra fuertemente la mano de Roxy. Los dos caminan hacia la salida, pero antes pasa por la cocina donde sigue Dake. Sonría al verles y dice:

- ¿Os vais ya?
- Si -contesta ella, fingiendo que no había pasado nada anteriormente.
-Entonces, espero veros pronto.- él sonríe.
-¡Sii! Mañana volvemos, ¿verdad Roxy? -responde el pequeño- me lo prometiste.

Ella se agacha para estar a la altura de su hermano. Lleva su mano a la cara de Yúlian y la acaricia suavemente mientras los dos sonríen. Dake los mira, impresionado de lo dulce que puede Roxy ser con el que piensa que es su hijo, no es como cuando están ellos dos a solas, ella le molesta estar cerca de él, por su forma de ser. Sonríe observando como acaricia a Yúlian. Es tan dulce y amable...

-Claro que si, pequeño. -contesta ella.

Su voz.. Es tan tierna cuando le habla a  Yúlian... 
" Oyalá me hablase con esa dulzura a mi" Piensa Dake.

En ese momento, aparece Emily por la puerta, sonriente y feliz, él se alegra de verla tan contenta.

-Entonces.. Mañana vienes, ¿verdad? - pregunta.
-Claro, -responde Roxy - traeré al pequeño. ¿Le importa si vengo a la tarde? Es que tengo cosas que hacer en la casa.
-¡Claro que no! Mañana por la mañana tendré a Dake para que me cuide, ¿verdad, hijo?

Él mira a su madre y sonríe, asintiendo con la cabeza.

-Claro que si, madre, yo cuido de ti. -dice.
-Si, yo confío en ti, Dake.

Los dos hermanos salen de la casa y se dirigen a la suya. No están muy lejos la una de la otra. Al llegar, Roxy le ayuda con los deberes a Yúlian. Cuando acaban ya es tarde y Ella hace la cena para cenar los dos juntos, como todos los día.

-Hermanita, ese chico me suena de algo -dice Yúlian, mientras cenan.
- ¿De verdad?- pregunta Roxy sorprendida. - ¿ Y te acuerdas de que te suena? 
- No, ahora no, pero me suena de verlo en algun sitio, ¡no me acuerdoo! 
-No pasa nada, Yúlian. ¿Acabaste de cenar? 
-¡Sii! -contesta.
-Bueno, pues ahora a la cama. -dice ella, levantándose de la silla.

Yúlian obedece y se va a su habitación mientras  que Roxy limpia un poco la casa y piensa en todo lo que le ha pasado. Ha conseguido trabajo, a conocido a un creído e imbécil, trabajaría para su madre. Estaría en la misma casa que él. 
Después al acabar se dirije a su habitación, busca en su armario su pijama se lo pone y se mete en la cama. Al poco rato acaba rendida y se duerme.

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